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Un soplo de vida

Escribo con palabras que ocultan otras, las verdaderas. Es que las verdaderas no pueden denominarse. Aunque no sepa cuáles son las verdaderas palabras, estoy simplemente aludiendo a ellas. Mi fracaso espectacular y continuo prueba que existe su contrario: el éxito. Aunque no se me haya dado el éxito, me satisfago en saber que existe.
Ocasionalmente soy yo mismo que estoy escribiendo este libro.
Entonces hablaré de los inconvenientes de escribir. Del torbellino que es ponerse en estado de creación. Siento que tengo una estrella triple.
Mil demonios me poseen y escriben dentro de mí, que soy el autor de este libro. Esa necesidad de fluir, ah, jamás, jamás deja de fluir. Sería horrible que se interrumpiera esa fuente que existe en cada uno de nosotros. La fuente es de misterios, misterios escondidos, y sólo la muerte podría interrumpirla. E intento sumergirme a través de este libro medio loco, medio farfullero, medio bailando desnudo por las carreteras, medio payaso, medio bobo de la corte del rey. Yo, el rey del sueño, sólo sé dormir y comer, no he aprendido otra cosa. Sobre lo demás, ladies and gentlemen, me callo. Si no cuento cuál es el secreto de la vida es porque aún no lo he aprendido. Pero un día seré yo el secreto de la vida. Cada uno de nosotros es el secreto de la vida y uno es otro y el otro es uno.

Un soplo de vida

Autor Cuando se da una crisis mujeril en Ángela, espía el mundo por el ojo de la cerradura de la cocina. Ambiciona vivir en una vorágine de felicidad. Obstinada, sin creer en la vida. Quiero saber si una persona puede decidir, por ejemplo: hoy será un día importante en mi vida. Y concentrarse tanto que el sol salga de su alma y las galaxias se arremolinen lentas y mudas.
El drama de Ángela es el drama de todos: equilibrarse en lo inestable. Pues todo puede ocurrir y dañar la vida más íntima de la persona. ¿Qué será de mi alma el año que viene? ¿Habrá crecido esa alma? ¿Y habrá crecido tranquilamente o a través del dolor de dudar?

Un soplo de vida

Ángela Estoy sufriendo de amor feliz. La contradicción es aparente. Cuando se siente amor, tiene una honda ansiedad. Es como si yo riese y llorase al mismo tiempo. Sin hablar del miedo a que esa felicidad no dure. Necesito ser libre, no aguanto la esclavitud del amor grande, el amor no me ata tanto. No puedo someterme a la presión del más fuerte.

Un soplo de vida

Autor Está siempre en una situación de semicrisis, por lo menos. Aplica intensidad a lo que no la merece. A todo le presta una pasión que sobrepasa el motivo de la pasión. Y la frivolidad se manifiesta al dar importancia a las espumas de la vida. Una vez alcanzado algo, ya no lo desea. Capturar el momento es una sincronía suya y del tiempo: sin precipitación pero sin tardanza. Un presente infinito que no se inclina ante el pasado ni se proyecta hacia el futuro. Por eso ella vive tanto. Su vida no cambia de tema, no la interrumpe la vida imaginaria. Vida imaginaria es vivir del pasado o hacia el futuro. El presente le causa dolores. Pero ese presente altamente inexorable proyecta una sombra donde puede recobrarse, el reposo de la guerrera. Crisis emocional.
No consigue adaptarse al ser humano. Como si existiesen otros seres, además de los animales.

Un soplo de vida

Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de ocultar en lo que está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo esconden otras: ¿cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo.